¡Qué días tan inspiradores vivimos en Asunción!
Reunimos a un extraordinario grupo de activistas, investigadoras e investigadores, organizadoras y organizadores, y representantes de movimientos sociales de toda América Latina para intercambiar experiencias, fortalecer vínculos e imaginar colectivamente caminos hacia un futuro más justo, pacífico y sostenible.

Las conversaciones fueron profundas, desafiantes y, sobre todo, esperanzadoras. Reflexionamos sobre las múltiples formas en que el militarismo atraviesa nuestras sociedades y exploramos alternativas basadas en el cuidado, la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la justicia ambiental.

Uno de los momentos más enriquecedores del encuentro fue la oportunidad de escuchar y aprender de organizaciones indígenas y campesinas de Paraguay, cuyas luchas por la defensa de la tierra, los territorios y la vida son fundamentales para construir una paz duradera. Sus experiencias y liderazgos nos recordaron que la desmilitarización no puede separarse de la búsqueda de justicia, dignidad y autodeterminación.

Más allá de las sesiones, este encuentro fue una oportunidad para fortalecer relaciones a través de las fronteras. Reunir a personas de distintos países, movimientos y generaciones para escucharnos, compartir estrategias y construir confianza es un paso fundamental para consolidar un movimiento regional más fuerte.
Nos vamos de Asunción con nuevas ideas, alianzas fortalecidas y un compromiso renovado para seguir impulsando 10% por la Vida, porque invertir en las personas, las comunidades y el planeta es la base de una verdadera seguridad.
Esto recién comienza.
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