Preguntas frecuentes

¿Cuánto gasta el mundo en ejércitos?  

En 2024, el presupuesto mundial de gasto militar ascendía a 2.718 billones de dólares 1, o que equivale a todo el presupuesto de Sudáfrica, Canadá, Brasil y la India juntos2. En 2024 se registró el gasto más alto jamás documentado desde que el SIPRI (Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz) comenzó a realizar el seguimiento en 1949 y un aumento del 9,4% en comparación con 2023, superando los niveles de gasto militar en el punto más álgido de la Guerra Fría.3 A modo de comparación, según estudios de la ONU, sólo se necesitarían entre 39.000 y 50.000 millones de dólares para erradicar el hambre de una vez por todas. 4 Esto supondría sólo el 2% del gasto militar mundial.

El preocupante panorama de un gasto militar cada vez mayor tiene muchos factores, como la carrera armamentística mundial y el complejo militar-industrial. De 2022 a 2023, el gasto militar en todo el mundo ha aumentado un 6,8%. Aunque se trata de un problema mundial, la militarización global no se distribuye por igual. Sudamérica, por ejemplo, ha visto reducido su gasto militar en un 7,2% en los últimos 10 años. 5 Todos los países de América del Sur juntos gastaron 53.600 millones de dólares en 2024 en ejércitos, mientras que los países de América del Norte gastaron casi 20 veces esa cantidad. 6

¿Por qué recortar el gasto militar?  

Hay dos razones principales en nuestra opinión:

  1. reducir el daño que hacen los ejércitos y la militarización a escala planetaria;
  1. aumentar el bien que podría hacerse con el mismo nivel de inversión pública en otras formas de seguridad.

Nuestro llamamiento es a reevaluar nuestras prioridades sociales y políticas, pidiendo un compromiso global para reducir la inversión social en prácticas dañinas, incluyendo la guerra y la militarización, y aumentar la inversión social en bienestar humano y seguridad humana, a través de la asistencia social, la salud, la acción climática y mucho más.

¿Reducir el gasto militar no perjudicará nuestra seguridad?  

Dentro del paradigma de seguridad militarizada existente, los países desvían enormes cantidades de recursos para desarrollar y comprar más armas, más grandes y mejores, para poder competir con las armas más grandes, mejores y más numerosas de otros países. Esta espiral ascendente no tiene fin y beneficia principalmente a la industria militar, lo que amplía aún más el poder político de los ejércitos. Este paradigma ha demostrado ser incapaz de hacer del mundo un lugar más seguro: más armas significan más inseguridad. Lo que sugerimos es revertir esta tendencia mediante un tratado global, pero también mediante tratados regionales y multilaterales entre países en conflicto.

Es importante recordar que nuestra seguridad común no puede garantizarse con armas y soldados. La crisis climática, las pandemias, el hambre, la pobreza y la desigualdad son amenazas existenciales para nuestro futuro que requieren acciones colectivas más allá de las fronteras nacionales. En 2021, nueve millones de personas murieron en todo el mundo a causa del hambre.7 I En el mismo año, aproximadamente 311.000 personas murieron como resultado de conflictos armados.8 Los 2,4 billones de dólares gastados en todo el mundo en ejércitos no evitaron ninguna de estas muertes; al contrario, son una consecuencia directa del dinero gastado en armas. Cuando se trata de nuestra seguridad, no podemos pensar solo en la seguridad militarizada, sino que también debemos considerar la alimentación, la vivienda, la atención médica y todas las condiciones que nos mantienen a salvo.

¿Cómo proponemos abordar las amenazas a la seguridad de manera diferente? 

Nuestra campaña no sólo pretende lograr la reducción del gasto militar, sino también invertir en formas alternativas de seguridad. Las preocupaciones de la gente sobre su seguridad personal y grupal son reales y deben ser abordadas. Son muchas las formas de violencia armada que amenazan la seguridad de las personas, comunidades y el medio ambiente que pueden y deben ser abordadas de manera más efectiva con herramientas no militares y que han demostrado ser más eficaces para incrementar la seguridad a largo plazo.

Guerras interestatales: Los Estados reclaman el derecho a armarse para disuadir a otros países de atacarlos, así como para protegerse de tales ataques. Sin embargo, la diplomacia ha demostrado una y otra vez ser una herramienta más eficaz para prevenir la guerra que el aumento del militarismo. La diplomacia, los tratados de cooperación sobre intereses comunes y, por supuesto, los acuerdos de paz son una forma mucho más eficaz de lograr la seguridad.9 Se han desarrollado muchas investigaciones y teorías en torno a alternativas al militarismo para crear seguridad en general, incluido el marco de la seguridad común, la seguridad compartida y mucho más.

Guerras civiles: Aunque comúnmente se cree que la victoria militar es un mejor indicador para prevenir la reaparición de guerras civiles, los estudios demuestran que no es así, y que los acuerdos de paz son igual de eficaces, si no más.10 Si a esto se añade la elevada recurrencia de guerras civiles que no alcanzan una clara victoria militar, el panorama es aún más claro.11 Los acuerdos de paz son la mejor forma no sólo de poner fin a las guerras civiles, sino también de prevenirlas. El aumento del militarismo, y de las armas, en realidad aumenta las posibilidades de una guerra civil. 12

Grupos armados no estatales: En muchos lugares del mundo, la inseguridad está impulsada por grupos armados organizados no estatales. Esto puede incluir organizaciones terroristas, crimen organizado y movimientos de resistencia. Existen muchas alternativas a las respuestas militarizadas que han demostrado su eficacia en el pasado, y un recorte del gasto militar puede ser una oportunidad para invertir en estas formas de seguridad. Esto incluye el fortalecimiento de los mecanismos de justicia tradicional y transicional que disminuyen el arraigo de estos grupos en distintas localidades, iniciativas educativas y abordar adecuadamente el empleo, la pobreza y otras causas fundamentales por las que la gente se une al crimen organizado. También es importante señalar que, en su mayor parte, las armas no se fabrican para las organizaciones criminales y terroristas, sino que los fabricantes de armas para el ejército, la policía y el comercio regulado de armas a nivel mundial, acaban llegando también a estos grupos.13 De este modo, la proliferación de armas reguladas, y especialmente de armas pequeñas, también afecta dramáticamente a los actores no estatales.

¿Por qué el 10%?

Piensa en este recorte como un plan de trabajo global para reevaluar nuestras prioridades. Para que esto funcione, el recorte debe ser lo suficientemente significativo como para invertir la lógica de la carrera armamentística en la que estamos atrapados, y liberar sumas sustanciales de dinero para promover otras formas de seguridad, como la seguridad alimentaria y sanitaria, la seguridad de la vivienda y la seguridad energética según las necesidades locales. Al mismo tiempo, el recorte debe ser tal que las instituciones militares puedan ajustarse, permitiendo una conversión gradual hacia otras formas de producción industrial.

También se sugiere un recorte del 10% basándose en campañas anteriores, como la del Dividendo de Paz, que sugería un recorte del 10% repartido en cinco años (2% anual), ahorrando 1,3 billones de USD en un periodo de cinco años, lo que equivalía -en aquel momento- a la inversión mundial prevista en energías renovables. Repartir la disminución en un periodo de cinco años normaliza la idea de una reducción anual del presupuesto de defensa (y en muchos países democráticos a lo largo de los ciclos electorales), lo que hace más difícil empezar a aumentar el presupuesto después. Esto podría crear un impulso en el que los países vayan más allá cuando vean que otros países hacen lo mismo, y que este principio no compromete su seguridad militar.

Un recorte del 10% en los presupuestos militares de todo el mundo libera 244.000 millones de USD cada año. Esto bastaría, por ejemplo, para 1. Acabar con el hambre en el mundo (39-50 b$)14; 2. Cubrir la mitad del déficit anual de financiación climática necesaria en el Sur Global (165,5 b$)15y 3. Dejar todavía miles de millones de dólares para la atención médica nacional, las infraestructuras y otros programas de bienestar social.

¿No es demasiado ambicioso un 10%?  

Fijar nuestros objetivos altos es importante, pero es igualmente importante fijarlos de forma realista. El 10% es un objetivo realista si tenemos en cuenta cómo puede ser un recorte de este tipo: Si utilizamos el avión de combate F35 como ejemplo, entre 2022 y 2024, Alemania anunció que compraría 35 aviones F35 a un precio aproximado de 286 millones de euros cada uno.16 El coste estimado del mantenimiento de cada uno de estos aviones es de algo más de 6,6 millones de euros al año cada uno.17 Recortar sólo el coste de estos aviones y su mantenimiento, incluso si este coste se trasladara a 10 años, permitiría por sí solo un recorte del 7,4% en el gasto militar de Alemania durante una década.

Como cualquier organismo gubernamental que se enfrenta a recortes, el ejército tendrá que establecer prioridades de forma diferente, pero todos los ejércitos lo harán. Esta nueva priorización podría reflejar mejor las necesidades del país y de su población.

¿Qué pasa con la pérdida de puestos de trabajo?

Los estudios demuestran que muchos trabajadores de las propias industrias armamentísticas son partidarios de desincrustar la producción de armas y son conscientes de que sus conocimientos son transferibles a otros campos, incluidas las energías renovables.18 Además, los ejércitos y la industria militar son de los menos eficientes en la relación entre financiación gubernamental y puestos de trabajo creados. Por ejemplo, en EEUU, cualquier dólar transferido de la industria armamentística a la energía verde crearía un 40% más de empleos, transferido a la sanidad crearía casi el doble de empleos, y a la educación más del triple de empleos. 19

En Alemania, la industria militar emplea a unas 98.000 personas.20 Para comparar la escala: el sector sanitario alemán emplea a 1,7 millones de cuidadores y en la actualidad ya le faltan 220 000 cuidadores.21 Históricamente, la presión para desprenderse del daño y lograr la conversión en industria socialmente beneficiosa también ha emanado de los sindicatos alemanes de la industria militar, como el Proyecto Honeywell durante la guerra de Vietnam.

A principios de 2024, el gobierno británico impulsó un aumento del 2,5% del presupuesto militar, a expensas de otros ministerios, que se estimó costaría 70.000 puestos de trabajo en la función pública.22 En Brasil, el coste estimado de un empleo militar, es tres veces superior al coste de un empleo docente.23

¿Quién se encargaría de controlar el cumplimiento de los compromisos? 

Esta cuestión tendría que negociarse a nivel internacional, y la ONU desempeñaría un papel importante en estas negociaciones multilaterales. La ONU ya dispone de mecanismos para hacer un seguimiento del gasto y las transferencias militares, e institutos independientes como el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz pueden añadir una verificación independiente. Como en muchas otras negociaciones a este nivel, puede elaborarse un Tratado de la ONU que establezca el mecanismo de información y rendición de cuentas, los países podrían no sólo firmar, sino también ratificar y legislar estos acuerdos en su propio ordenamiento jurídico, y como en otros tratados, es probable que la sociedad civil desempeñe un papel clave en la supervisión. Dichos acuerdos también tendrían que definir claramente qué se considera gasto militar, qué sanciones se aplicarían a quienes incumplieran los acuerdos, y el papel no sólo del Estado, sino también de los actores corporativos en esto.

¿Qué ocurre con los ahorros?

El gasto militar es una cuestión global, y las repercusiones de la militarización son globales. Por ello, también nos parece justo que un recorte del gasto militar incluya también un desvío de estos fondos para causas globales. Una de las cuestiones más urgentes en la actualidad a nivel mundial es la crisis climática, y las necesidades existentes de financiación para el clima superan con creces lo que se asigna actualmente. Debido a ello, sugerimos que el 50% de lo que se ahorre con el recorte del gasto militar se desvíe a la financiación mundial del clima. La gestión de estos fondos debe ser justa y equitativa, basándose en principios de equidad más que de igualdad, y utilizando en la medida de lo posible los mecanismos mundiales existentes. Existen algunos modelos de fondos mundiales, con objetivos específicos, que han demostrado ser modelos de éxito, como el Fondo Mundial para derrotar al VIH, la tuberculosis (TB) y la malaria.

El 50% adicional puede asignarse según las prioridades nacionales de cada país, desviando más fondos a la sanidad, la educación, las infraestructuras o la transición ecológica local, por nombrar algunas opciones.

La reducción del gasto militar puede beneficiar especialmente a las mujeres y las niñas de múltiples maneras. Al reasignar estos fondos, los gobiernos pueden invertir en programas que beneficien directamente a las mujeres y las niñas, como la atención sanitaria materna, la educación sensible al género y el apoyo a las supervivientes de la violencia. Las inversiones en infraestructuras sociales, como agua potable, guarderías y transporte público, alivian la carga del trabajo de cuidados no remunerado, que recae desproporcionadamente sobre mujeres y niñas. Esto permite a las mujeres participar más plenamente en la población activa y acceder a oportunidades económicas.

La militarización suele exacerbar la violencia contra las mujeres y las niñas, incluida la violencia sexual en las zonas de conflicto y dentro de las sociedades militarizadas. Redirigir los fondos a programas de prevención y respuesta a la violencia de género, como apoyo jurídico, alojamiento seguro y asesoramiento, garantiza una mayor seguridad y justicia para las mujeres.

¿Y si no todo el mundo está de acuerdo?   

Al final, el objetivo es que todos estén de acuerdo, pero muchos de los tratados internacionales más importantes hoy en día no están firmados por todos los países. Sin embargo, incluso sin que todos los países los firmen, éstos crean una norma y una cultura internacionales con las que se mide a los países, y a menudo los países que no los firman siguen sus directrices.

Además de esto, y antes de llegar a un consenso global, también se pueden alcanzar acuerdos a nivel regional, como los Tratados sobre Zonas Libres de Armas Nucleares, una serie de tratados regionales para prohibir las Armas Nucleares que, aunque todavía no han sido adoptados por todos, incluyen a América Latina y el Caribe, Oceanía y el Pacífico Sur, el Sudeste Asiático, Filipinas y las Islas Indonesias, África y Asia Central.

Diferentes países tienen diferentes papeles en el militarismo global – ¿cómo se aborda esto?   

Sabemos que el escenario mundial no es igual, y en lo que respecta al militarismo, hay algunos países que desempeñan un papel mucho mayor que otros en el militarismo mundial. Por ejemplo, en 2023, sólo los miembros de la OTAN eran responsables del 55% del gasto militar mundial, y la OTAN establece el objetivo de que sus miembros destinen al menos el 2% de su PIB al gasto militar.24 Los grandes conflictos, guerras y agresiones en todo el mundo también contribuyen al aumento del gasto militar. Como ejemplo, tras su invasión de Ucrania, Rusia ha aumentado su gasto militar hasta alcanzar el 4,5% del gasto militar mundial.25 En 2024, con la ofensiva masiva de Israel en Gaza y la guerra Hezbollah-Israel, el gasto militar de Israel aumentó en casi 10.000 millones de USD.

Nuestra petición de un porcentaje del gasto de cada país, en lugar de una cifra fija, aborda esta desigualdad inherente entre los países que contribuyen más al militarismo mundial y los que contribuyen menos. La contribución de los que más aportan al fondo mundial será significativamente mayor que la de los países menos militarizados.

¿Es posible? ¿Se ha hecho alguna vez? 

La carrera armamentística es obra humana y, por tanto, si lo decidimos, también puede invertirse. Hemos visto importantes reducciones de armamento en el pasado, incluso mediante tratados, como en el caso de EEUU y la URSS durante la guerra fría. Hemos visto tratados internacionales que establecen controles estrictos sobre determinados tipos de armas y su uso. La prohibición de las minas terrestres, el Tratado sobre el Comercio de Armas y la Prohibición de las Armas Nucleares se iniciaron en un clima en el que muchos países poderosos se oponían al concepto y pocos lo creían posible. Pero a través de un movimiento global y estratégico de la sociedad civil fuimos capaces tanto de presionar a los gobiernos como de mostrarles sus propios intereses al respecto, lo que finalmente hizo que se hiciera realidad. El desarme desde abajo ha demostrado ser posible en el pasado, y podremos hacerlo de nuevo.

Además, la idea de una reducción general del gasto militar ya llegó una vez a la Asamblea General de la ONU, cuando en 1973 la Unión Soviética sugirió una reducción del 10% del gasto militar para los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Así que sí, es posible, pero sólo es posible si la gente actúa para hacerlo realidad.

La crisis climática es una de las cuestiones más acuciantes de la agenda internacional, ¿cómo se relaciona esta campaña con ella?

Es probable que un recorte de los gastos militares contribuya significativamente a los intentos de abordar la crisis climática, tanto en el frente de la mitigación como en el de la adaptación. Los ejércitos de todo el mundo son responsables de aproximadamente el 5,5% de las emisiones globales de carbono (sin contar las emisiones adicionales asociadas al impacto de la propia guerra).26 Es probable que la reducción del gasto militar vaya de la mano de la reducción de las emisiones militares, una necesidad de la que son muy conscientes los ministerios de defensa de todo el mundo.

Junto con la reducción de las emisiones militares, el recorte de los gastos militares liberará los recursos necesarios para hacer frente a la crisis climática. Aún se debate cuál será el coste exacto de responder adecuadamente a la crisis climática, pero lo que está claro es que el mundo tendrá que gastar enormes cantidades de dinero tanto para mitigar como para responder a los efectos de la crisis climática. Las economías más fuertes, reconociendo su responsabilidad desproporcionada en la crisis climática, han acordado que deben desviar fondos para las necesidades climáticas de las economías en desarrollo para abordar la crisis de forma adecuada y justa, pero sigue existiendo una brecha de aproximadamente 337.000 millones de USD anuales entre lo que se necesita y lo que han prometido. El 10% del gasto militar de los países en desarrollo podría cubrir todo ese desfase. Este es un ejemplo clásico de reexaminar qué ofrece seguridad y protección a las personas, y cómo podemos desviar fondos públicos hacia eso en lugar de hacia la seguridad militarizada.

¿Quiénes somos? 

Con una larga trayectoria y un fuerte compromiso con el desarme, la Fundación Rosa Luxemburg decidió iniciar esta campaña como un proceso de colaboración, invitando a diversos actores de la sociedad civil a pensarla y desarrollarla conjuntamente. El «quiénes somos» de esta campaña, depende de ti.

Es importante que el lenguaje común desarrollado para la campaña sea inclusivo y permita que el mayor número posible de personas se comprometa con ella, preservando al mismo tiempo la integridad y las diferencias entre nosotros. La campaña «10% para todos» es una plataforma, y los distintos grupos que decidan participar moldearán la campaña localmente para que se ajuste a sus prioridades e ideología.

¿Cuál es la ventaja de una campaña mundial?  

Hay tantas mentes asombrosas trabajando en este tema a nivel mundial, y los espacios compartidos nos permiten aprender de la experiencia de los demás, intercambiar información y tácticas, y promover la cooperación. Una campaña mundial garantiza que nuestras peticiones y estrategias sean justas, resuenen globalmente y nos ayuden a ver nuestros propios puntos ciegos. Además, la campaña mundial presenta una visión conjunta y un llamamiento unificado, que puede ayudar a los activistas locales y regionales en su defensa para mostrar el potencial del multilateralismo en esta cuestión, y desactivar la oposición basada en la posibilidad de que otros países recorten también su gasto militar. La campaña mundial puede permitir la coordinación entre las distintas campañas locales y regionales, así como proporcionar datos y lenguaje mundiales útiles. Por último, para los propios defensores, crea una comunidad, que puede dar energía y ofrecer solidaridad.

¿Cuáles son los mecanismos para participar?  

La esperanza es que el llamamiento «10% para todos» sea asumido y promovido de distintas formas por diferentes actores, contribuyendo al trabajo existente sobre el tema, desarrollando nuevas formas de compromiso y coordinando esfuerzos. Una de las principales cuestiones en este tipo de campañas es ¿qué pedimos a la gente que haga? ¿Cómo pedimos a los actores de los distintos niveles que se comprometan?

Grupos de base y actores de la sociedad civil: Las campañas locales e internacionales pueden contribuir a cambiar la opinión pública en torno al tema y a presionar a los responsables políticos. Las campañas locales pueden pedir a su propio gobierno que recorte el gasto militar, o que se adhiera a un tratado mundial o regional para hacerlo.

Los políticos: Los políticos pueden presionar para que se aprueben leyes que reduzcan el gasto militar; pueden presentar estos recortes como soluciones para los problemas locales a los que se enfrenta su contingencia y que requieren financiación; y pueden presionar para que su país apoye un tratado regional o mundial para la reducción del gasto militar.

Instituciones internacionales y personalidades destacadas: Aunque el mecanismo de la ONU no puede obligar a los Estados a recortar sus gastos militares, los espacios de la ONU pueden, y deben, influir en la conversación sobre cuestiones de paz mundial: un recorte global del gasto militar debe formar parte de esta conversación. Más allá de la ONU, otras instituciones internacionales pueden contribuir a esta conversación investigando y destacando el impacto que un recorte de este tipo puede tener en la vida de las personas, tanto en la prevención de conflictos como en el aumento del gasto social. No sólo las instituciones, sino también destacados líderes religiosos, científicos, iconos culturales y muchos más, pueden contribuir a elevar la conversación mundial sobre este tema, exigiendo un tratado mundial para recortar el gasto militar.

Los Estados: Como el recorte del 10% depende en última instancia de que los Estados reduzcan sus gastos militares, ésa es la principal petición de los Estados, pero éstos pueden hacer mucho más. Los Estados pueden decidir ser defensores de la cuestión, plantearla en foros internacionales, impulsar planes y tratados que avancen hacia este objetivo. Los Estados pueden implicarse en la negociación de acuerdos regionales o multilaterales; pueden ofrecer acuerdos bilaterales a los Estados con los que están en conflicto o en tensión, sugiriendo una disminución mutua del gasto militar, eligiendo de facto la diplomacia en lugar de más armas. Los Estados pueden presentar resoluciones sobre el tema a la Asamblea General de la ONU, creando una nueva norma mundial al respecto, y utilizar otros espacios de la ONU, incluido el Consejo de Seguridad de la ONU, para seguir avanzando en el objetivo.

Notas a pie de página

  1. SIPRI yearbook 2025 ↩︎
  2. https://www.imf.org/external/datamapper/NGDPD@WEO/OEMDC/ADVEC/WEOWORLD/AND/ITA/USA ↩︎
  3. World military expenditure reaches new record high as European spending surges | SIPRI ↩︎
  4. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0306919221001299#s0075; https://www.zef.de/fileadmin/downloads/SDG2_policybrief.pdf ↩︎
  5. SIPRI yearbook 2024 ↩︎
  6. SIPRI yearbook 2025 ↩︎
  7. https://www.wfp.org/news/world-wealth-9-million-people-die-every-year-hunger-wfp-chief-tells-food-system-summit ↩︎
  8. https://ucdp.uu.se/exploratory ↩︎
  9. GEORGE, A. L. (1999). Strategies for Preventive Diplomacy and Conflict Resolution: Scholarship for Policy-making. Cooperation and Conflict, 34(1), 9–19 ↩︎
  10. Gromes, T., & Ranft, F. (2021). Preventing Civil War Recurrence: Do Military Victories Really Perform Better than Peace Agreements? Causal Claim and Underpinning Assumptions Revisited. Civil Wars, 23(4), 628-630 ↩︎
  11. https://unu.edu/cpr/project/civil-war-trends-and-changing-nature-armed-conflict ↩︎
  12. Mustafa, M. Q. (2005). PROLIFERATION OF SMALL ARMS AND LIGHT WEAPONS: CASE STUDY – SOUTH ASIA. Strategic Studies, 25(2), 27–54 ↩︎
  13. https://mexico.arizona.edu/revista/arms-trafficking-between-us-and-mexico; https://www.amnesty.org.uk/how-isis-islamic-state-isil-got-its-weapons-iraq-syria ↩︎
  14. https://www.oxfamamerica.org/explore/stories/how-much-money-would-it-take-to-end-world-hunger ↩︎
  15. https://unctad.org/sdg-costing/climate-change ↩︎
  16. https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/german-budget-committee-approves-f-35-fighter-jet-deal-with-us-sources-2022-12-14 ↩︎
  17. https://www.gao.gov/products/gao-24-106703 ↩︎
  18. Karen Bell, Vivian Price, Keith McLoughlin & Erik Kojola (2024), 281-301 ↩︎
  19. https://watson.brown.edu/costsofwar/files/cow/imce/papers/2023/Peltier%202023%20-%20We%20Get%20What%20We%20Pay%20For%20-%20FINAL%20-%200608.pdf ↩︎
  20. https://www.swp-berlin.org/publications/products/aktuell/2014A45_lnk_mlg.pdf ↩︎
  21. https://statistik.arbeitsagentur.de/DE/Statischer-Content/Statistiken/Themen-im-Fokus/Berufe/Generische-Publikationen/Altenpflege.pdf?__blob=publicationFile ↩︎
  22. https://www.bbc.com/news/uk-politics-68893859 ↩︎
  23. https://www.riotimesonline.com/brazil-news/rio-politics/brazilian-teachers-salary-lowest-among-40-countries-oecd/?utm_source=chatgpt.com ↩︎
  24. SIPRI yearbook 2024 ↩︎
  25. Idem ↩︎
  26. Michaelowa et al. 2022 ↩︎

This post is also available in: English Deutsch

×